miércoles, 17 de mayo de 2017

Caim Mortis tienta con el arte corporal



Caim Mortis, el Diablo Colombiano, acompañó a La Razón en una charla por las calles paceñas. Las miradas y gestos de cariño no se hicieron esperar por parte de muchos de los transeúntes.

— ¿Recuerda el primer tatuaje?

— Me hice el primer tatuaje cuando tenía 13 años. Pero, no era uno muy bueno, para nada. Cuando cumplí los 18 años comencé con los trabajos profesionales, ese sí fue bien hecho. Así nació mi pasión por el mundo del arte corporal: cuando ves un brazo así de bonito, después quieres ver que el otro esté igual de atractivo. Eso me ha llevado a todo lo que soy ahora.

— ¿Tuvo problemas cuando comenzó a tatuarse?

— Con los tatuajes no tanto, porque al principio no estaban en lugares muy visibles. Pero cuando comencé con la modificación corporal tuve muchos problemas con mi familia, con la sociedad. De hecho, puedo decir que es un poco complicado estar como estoy yo.

— ¿Continúa esa situación?

— Todavía enfrento ese problema. Aquí mismo (La Paz), para venir quisimos tomar un taxi, pero el conductor no nos quería llevar. En Latinoamérica la gente todavía tiene muchos prejuicios, aunque ya se está comenzando a ver al tatuaje como lo que es: un arte corporal.

— Con un arte permanente, sin retorno. ¿Cómo se ve usted de viejo, por ejemplo?

— Bueno, creo que ya estoy viejo (risas). Cuando esté un poco más viejo me veré más tatuado y más modificado. Esto es mi vida, es mi pasión, yo vivo de esto. Espero poder tener siempre un espacio en mi cuerpo para poder hacer algo completamente diferente.

— ¿Hay alguna diferencia entre Caim el Diablo Colombiano y la persona privada?

— Creo que no. Soy el mismo siempre: Caim el Diablo Colombiano soy yo y la persona privada también. Las personas que me conocen saben que no estoy actuando ni fingiendo. Soy así con toda la gente. El hecho de que mi apariencia y estética corporal sean un poco diferentes no me hace mejor o peor persona. Eso sí, puedo ser más bello.

— ¿Qué le llevó a la modificación corporal?

— Llegó el punto en el que quería cambiar, no quería tener la misma apariencia, por tanto comencé a modificarme. Pero esto no es algo nuevo: nuestros antepasados se expandían, se alargaban el cuello, introducían huesos humanos o piedras en sus cuerpos para parecerse a sus dioses. Es algo ancestral y es una cultura. No es fácil estar modificado. No es un juego y debes pensarla muy bien. Si lo haces, puedes tener problemas con la sociedad y tu familia.

— ¿Qué tipo de problemas?

— En mi familia hay muchas personas que ya no me hablan por mi apariencia. Como que se avergüenzan de ser “la tía del diablo”, porque la gente me conoce así.

— ¿Cómo nació el apodo?

— Me dicen el Diablo, pero yo no quiero parecerme al diablo. Mis modificaciones son representación de los animales: la nariz por los felinos, los ojos por los caballos. Los cuernos también, hay animales que los tienen y no por ello son satánicos.

— ¿Cuántas modificaciones corporales se realizó?

— En la frente he tenido los cuernos más grandes del mundo, que es por lo que se me conoce en el mundo de la modificación corporal. De hecho estoy catalogado entre los máximos exponentes. He tenido 22 cirugías: expandí mi frente, tengo cuatro cuernos a cada lado, me tatué los ojos, la nariz, las orejas, la lengua...

— ¿Hay algún tatuaje o modificación qué quisiera revertir?

— No, creo que quiero más modificaciones y tatuajes. Quizá el primero que me hice a los 13 años, porque era horroroso.

— ¿Qué satisfacciones le ha dado el arte corporal?

— Una gran satisfacción personal. El hecho de querer tener la nariz que tengo es especial. Si tuviera otra nariz, igual me la modificaría. Estoy completamente satisfecho con lo que soy y quiero más. Es algo muy adictivo. Y más aún si el artista se logra expresar a través de tu cuerpo.

— ¿Qué problemas corporales experimentó?

— Cuando modificas tu cuerpo ya nada es igual. No siento mucho la sal y el azúcar por los cambios a mi lengua. Mis orejas tienen dificultades para registrar algunos sonidos. No es un juego ni es una moda: tienes que pensarlo muy bien y ser consciente que no se revierte.

— ¿Actualmente hay mayor aceptación a este arte?

— La gente está comenzando a ver más allá de sus narices. También ayuda el hecho de que en Latinoamérica tenemos artistas que hacen un gran trabajo.

— ¿No le molesta que todos quieran sacarle fotos?

— Es algo normal en mi vida. Cuando salgo a la calle, pues a veces me olvido de mi apariencia, pero las personas me reconocen y quieren fotos. Y aunque estoy muy cansado acepto, de lo contrario es una grosería.

Convención para el arte corporal

Caim es uno de los artistas internacionales que participará en la convención Ajayu Tatoo, que se realizará entre el viernes 19 y domingo 21 de mayo en el Real Plaza Hotel (Arce 2177).

El organizador, el artista Juanjo Tatoo, indicó que el objetivo del evento es mostrar que la modificación corporal es un arte con diferente lienzo.

Por eso, durante los tres días más de 200 expositores mostrarán y aplicarán sus trabajos entre las 10.00 y las 22.00.

Asimismo, se realizará un concurso en diferentes categorías. De allí se escogerá a los cuatro tatuadores que representarán a Bolivia en el Panamericano de Tatuajes, que se llevará a cabo en octubre, en Chile.

Perfil

Nombre: Caim Mortis

Profesión: Artista

Nació: 19-12-1970 en Bogotá, Colombia

Trayectoria

Obtuvo su primer tatuaje a los 13 años. Actualmente tiene el 70% de su cuerpo marcado, incluyendo los ojos. Vive entre Colombia y México. Es tatuador, DJ, actor y orfebre. Este año trabajó en la película de terror La habitación de Karla.


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