lunes, 7 de agosto de 2017

Cochabamba aporta un sabor particular a la cultura boliviana



Cochabamba, desde su fundación y por su ubicación geográfica, ha acogido diversas culturas que dieron como resultado ciudadanos con maneras diversas de expresarse y de ser, explicó el antropólogo José Antonio Rocha.

A partir de su historia, la región dio a Bolivia una herencia en cultura, arte y gastronomía, según artistas que han transcendido las fronteras.

Para Rocha, Cochabamba ha sembrado en Bolivia una cultura única y típica, producto de una simbiosis de diferentes orígenes étnicos. Añadió que, durante el impero incaico y a lo largo de la fundación de la República, Cochabamba se convirtió en el centro de afluencia de distintas culturas, el punto de encuentro entre muchas sociedades que han sabido confluir y dejar resabios en cada provincia del departamento.

“Tuvimos influencia tiahuanacota, luego, en el siglo XV, llega la población de la sierra peruana, la sociedad inca y quechua”, dijo. Precisó que los mismos nombres de las provincias del departamento son el resultado de la mezcla de culturas y étnias que llegaron hasta el valle de Bolivia, como Tiquipaya, que significa tierra de flores en quechua.

“Por eso el kochalo es diferente, por toda la simbiosis cultural. No somos una sociedad cerrada, es una sociedad que ha sabido equilibrar los íconos culturales, no agarramos así nomás lo que viene de afuera”, manifestó.

La mezcla cultural y la diferenciación cochabambina se aprecian en la gastronomía. José Antonio dijo que sólo hablando del plato tradicional de Punata —el cusqueño— se advierte la combinación de la cultura foránea.

“Este plato, que consiste de una lagua, chuño, carne de res y de cordero, arvejas y otros elementos, tiene el nombre de cusqueño, que da pie para decir que el origen es de otros lados, del Perú, y lo hemos sabido aprovechar para nuestro provecho”, dijo.

Entre otros ejemplos, se menciona la variedad de platos de cada región: el uchucu en Aiquile, el pichón de Cliza, el pan de Arani, el pan de Toco. “Estamos viendo la capacidad de acoger, como departamento, la diversidad gastronómica y la creatividad de los cochabambinos”, dijo.

Actualmente, las artes gráficas como la acuarela fueron valoradas como un legado para el país. Este año se promulgó la Ley Departamental 732 “Patrimonio artístico, cultural e histórico a la práctica de la acuarela”.



ARTE
“Ser boliviana es mostrar parte de nosotros”

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“Ser boliviana es mostrar parte de nosotros”
José Rocha

Marcela Mérida lleva 35 años transmitiendo la cultura boliviana. Destaca la simbología andina, naturaleza y paisajes.

Estudió en Argentina e Italia, donde incursionó en la técnica en cerámica. Luego, al llegar a Bolivia en 1972, hizo estudios junto al ahora canciller del Estado, Fernando Huanacuni, sobre la simbología andina que ahora refleja en sus pinturas.

“Espero que haya podido transmitir algo de los que es nuestra cultura y amar lo que es nuestra cultura. En el fondo, ser boliviana es mostrar parte de nosotros”, manifestó.

Para Mérida, los cuadros reflejan su aprendizaje andino y su nueva concepción del ser boliviano. “En este momento, mi representación es otra”, comentó.

Sus muestras reflejan la naturaleza y lo femenino a través de la técnica del acrílico. Además resalta los textiles nacionales con texturas. Su esposo Tony Sánchez la acompaña hace 25 trabajando el arte en cerámica.

En las pinturas y las piezas de su galería se observan cúpulas de catedrales y casas de barro. “Voy recorriendo esos lugares y me llama la atención cómo están construidos”, destacó.



MÚSICA
“Logré que culturas admiren a Bolivia”

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“Logré que culturas admiren a Bolivia”
Hernán Andia

A través de la composición de música folklórica cochabambina y norte potosina, Betty Veizaga, junto a su esposo Ruffo y a su hija Quilla, ha transmitido la cultura boliviana más allá de las fronteras.

Desde Vacas en Arani, lugar donde nació, Betty Veizaga llegó a Huayrak’asa, en la zona sud de la ciudad, donde conoció a su esposo. Tiempo después y con tan sólo 23 años, la cantautora y su esposo migraron a Suecia buscando cautivar a Europa con su arte.

Contó que desde que salió de su país sintió orgullo de representar a las mujeres cochabambinas. “Yo no era Betty Veizaga, era la boliviana, la cochabambina. Voy a llevar siempre en alto el nombre de mi Llajta donde vaya”, señaló.

Destacó cómo, a lo largo de los años, logró que otras culturas del mundo admiren a Bolivia con su vestimenta típica, llena de bordados, su música, zapateo y los instrumentos.

Resaltó las cualidades. “El cochabambino es trabajador, es amante, es convencedor, no tiene miedo”, describió. “He ido a Finlandia y encontrado cochabambinos”, añadió.



HUMOR
“Soy 150 por ciento boliviano”

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“Soy 150 por ciento boliviano”
Hernán Andia

El actor Fico Ávila afirmó sentirse 150 por ciento kochalo y boliviano “desde que me levanto de la cama hasta que me duermo y en especial cuando estoy comiendo”. Considera que su aporte más grande al país ha sido Fico’s Show.

“Está marcando una época de humor no sólo en Cochabamba y Bolivia, sino en las diferentes ciudades donde tuvimos oportunidad de llevar el humor cochabambino y, por qué no decirlo, el humor boliviano, que es muy bien recibido. Sin temor a equivocarme, Fico’s Show es actualmente el elenco que más ha viajado en estos 15 años de carrera”.

Destacó haber traspasado fronteras con su arte. “Sí, estoy seguro de eso. No, posiblemente, como las grandes estrellas mundiales del espectáculo (ríe). Pero dentro de nuestras limitaciones hemos dejado muy buen concepto”. Añadió: “Yo creo que en nuestro país aún conservamos la riqueza de la actuación humorística, aún no hemos entrado de lleno a los que sólo cuentan chistes o utilizan malas palabras o humor agresivo. El humor que se hace en Bolivia es familiar”, dijo.



COPLAS

Como elementos del arte que sólo se pueden presenciar en el valle, el antropólogo José Antonio Rocha menciona las coplas.

Las rimas pícaras que se utilizan en las fiestas de carnavales y en Todos Santos tienen su origen valluno. Su composición, su relación con la siembra y la producción del alimento son los únicos elementos de este tipo de expresión.

La cantautora Betty Veizaga, conocida por este ritmo, señala que el arte boliviano es altamente admirado en el exterior del país por su vestimenta colorida, llena de bordados, su música, zapateo e instrumentos. Sin embargo, advierte que conservar estas tradiciones artísticas requiere del apoyo de autoridades nacionales.



CHICHA

Otro legado de la cultura popular cochabambina ha sido la chicha. La bebida elaborada a base de maíz fermentado es un referente de una región como Cochabamba que nació con el título del granero del imperio Inca, menciona el antropólogo José Rocha.

El investigador hace referencia a la variedad de chichas que hay según la región, en cuanto a composición y técnica de elaboración. “La chicha tarateña, por ejemplo, es mucho más densa, sin mucha azúcar y chancaca, macerada en sí misma”, precisó.

En 2015, la bebida fue declarada patrimonio cultural. Aún no se ha elaborado un reglamento y los avances para su conservación no han sido significativos.



PINTURA Y ACUARELA

Con la aprobación de la Ley Departamental 732 que declara Patrimonio Artístico, Cultural e Histórico a la práctica de la acuarela, Cochabamba se reafirmó como ciudad con dedicación y vocación artística.

Grandes pintores cochabambinos o formados en esta ciudad pasearon por el mundo llevando, además de lienzos, el nombre de Bolivia.

Entre ellos se recuerda a Gíldaro Antezana, Raúl G. Prada, Víctor Hugo Antezana y otros más contemporáneos como José Rodríguez, Ruperto Salvatierra y Jesús Florido.

Este año, Cochabamba será sede de la primera Bienal Internacional de Acuarela con la selección de 100 obras.



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